La primera sonrisa del bebé merece una fotografía y el saber que sonreír es un gesto natural. Esto significa que al inicio responde a movimientos gesticulares reflejos que responden a situaciones de relajación y placer. Por ejemplo, cuando ha comido, se encuentra calientito y a punto de entrar en un sueño profundo.

 

Es a partir de la cuarta semana cuando la sonrisa es una respuesta consciente al contacto visual con papá y mamá. Ese momento indica la comunicación recíproca con el bebé. La sonrisa al igual que el llanto, son las primeras muestras de comunicación para dar a entender los sentimientos, emociones y necesidades.

En un principio, el bebé regalará sonrisas a todo el mundo, sobre todo a las personas que se acerquen a él en una distancia aproximada de 30 cm. y le platiquen o le sonrían con ternura.

 


 

Posteriormente, el bebé fijará la mirada y su atención a los rostros que vea con mayor frecuencia; después los seleccionará y les reservará sus sonrisas, aunque las mejores serán para mamá y papá.


 

 

Entre más estimulación reciba por parte de las personas que lo rodean, y conforme vaya creciendo, complementará las sonrisas con otros movimientos o sonidos. Prestará mayor atención a los rostros conocidos y manifestará su interés en querer interactuar con ellos. También observará los gestos de otros y pronto los imitará; incluso puede sonreír esperando respuesta de la persona que lo observa.

 

La sonrisa, aparte de favorecer los vínculos emocionales, beneficia la comunicación desde las primeras semanas.

 

Es recomendable que los padres respondan con entusiasmo a cualquier intento de comunicación del bebé, mencionen el nombre de las personas u objetos que observa, mientras le refuerzan el interés tocándolas y acercándoselas.

Esto contribuye en el desarrollo de la comunicación puesto que además de escuchar, el bebé se da cuenta que el intercambio es importante y lo motivará a aprender.

A partir del 4° y 5° mes, la sonrisa se transforma en risa y en el 8° mes el bebé reirá a carcajadas cautivando a sus seres queridos; a veces sólo bastará jugar y tener contacto visual con los papás para que aparezca una carcajada, esta será una recompensa gratificante y generará bellos recuerdos.Al primer año de edad le divertirán y le harán reír una gran variedad de cosas y es hasta los 3 años cuando el niño comprenderá ciertos chistes sencillos y definirá más su carcajada.

 


 

La sonrisa es una señal de bienestar y felicidad, así que habrá que poner manos a la obra para que nos regale muchas y viva contento. Reírse relaja, cambia el sentido del humor, nos da alegría. Alimenta el espíritu y ayuda a superar momentos difíciles. Rían con su bebé porque sonreír beneficia a toda la familia.